A FACUA Consumidores en Acción se le critica a veces, con acusaciones de que está realizaciones actividades políticas, y desde el respeto a quien honestamente opina eso, es necesario destacar y recordar que dicha organización de consumidores, surgió en el año 1981 del propio movimiento vecinal, cuyas organizaciones representaban un movimiento que luchó políticamente por la mejora de los barrios y también por la conquista de la democracia y la libertad, incluso desde los tiempos de la dictadura franquista.

De ese movimiento heredamos nuestro carácter asambleario, participativo, el modelo de dirección colectiva, la defensa de la democracia directa como complemento de la democracia representativa, la pluralidad política e ideológica y nuestro carácter político e independiente y apartidario.

Y es algo absolutamente cierto que FACUA hace política en sus actuaciones en defensa de los consumidores y en defensa de la justicia social. Pues es la obligación de cualquier organización que pretenda mejorar las cosas, pues eso no se logra sin hacer política.

Somos una organización, que según la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación, que en su exposición de motivos, recoge que “El derecho fundamental de asociación, reconocido en el artículo 22 de la Constitución, y de antigua tradición en nuestro constitucionalismo, constituye un fenómeno sociológico y político, como tendencia natural de las personas y como instrumento de participación, respecto al cual los poderes públicos no pueden permanecer al margen. Nuestra Constitución no es ajena a estas ideas y, partiendo del principio de libertad asociativa, contiene normas relativas a asociaciones de relevancia constitucional, como los partidos políticos (artículo 6), los sindicatos (artículos 7 y 28), las confesiones religiosas (artículo 16), las asociaciones de consumidores y usuarios (artículo 51) y las organizaciones profesionales (artículo 52), y de una forma general define, en su artículo 22, los principios comunes a todas las asociaciones, eliminando el sistema de control preventivo, contenido en la Ley 191/1964, de 24 de diciembre, de Asociaciones, y posibilitando su ejercicio».

Desde sus orígenes FACUA, asumió la máxima del insigne poeta Antonio Machado “Haced política, porque si no la hacéis alguien la hará por vosotros y probablemente contra vosotros” y siempre hemos entendido que los ciudadanos y ciudadanas deben hacer política, ya sea desde sus barrios, desde los sindicatos, desde las organizaciones de consumidores, desde los movimientos feministas, ecologistas, etc. o como ciudadanos o ciudadanas leyendo los programas electorales y exigiendo después su cumplimiento a los partidos que han votado en las alecciones.

Por tanto podemos y debemos afirmar que FACUA es una organización que debe hacer política para defender los intereses de los consumidores y consumidoras, frente a las agresiones del mercado y la dejadez de los gobiernos, aunque nuestra actividad política es radicalmente diferente de la que realizan los partidos políticos que entre otras cosas aspiran a gobernar, o la que realizan las organizaciones profesionales o empresariales y también las confesiones religiosas.

Una vez afirmado lo ya dicho, debemos evitar la utilización de la palabra inadecuada de denominarnos como organización apolítica, aunque si debemos recalcar que somos una organización apartidista, que no dependemos de ningún partido político ni estamos sometidos a la disciplina de ninguno de ellos y que somos independiente de los mismos y de los poderes económicos pues no admitimos ni admitiremos nunca aportaciones económicas de las empresas.

Una organización defensoras de los intereses de los consumidores, debe mantener estándares éticos altos y por ello, el recibir dinero de las empresas acaba con la legitimidad de dichas organizaciones y les hace perder claramente su independencia a la hora de tener que denunciar los abusos o engaños de las empresas que las financien. Hay algunas de estas organizaciones que reciben dinero de empresas, que defienden que FACUA quiere imponer un modelo antiguo, pues lo que se debe hacer es modernizarnos y mantener unas relaciones con las empresas que ayuden a mejorar las relaciones con ellas y que eso contribuirá a mejorar el funcionamiento del mercado. Nosotros estamos convencido que esa actividad se aleja cada vez mas de la ética y de la honestidad.

Consecuentemente con esta posición apartidista, FACUA debe mantener una actividad y actitud como organización defensora de los derechos e intereses de los consumidores, que no le haga caer nunca en la tentación, de criticar o apoyar las acciones de gobierno en función de la ideología política que tenga el partido o los partidos que gobiernen en cada ayuntamiento, comunidad autónoma o en el estado, pues nuestra actitud debe ser siempre enfrentarse a los abusos o medidas negativas que tomen o adopten contra los derechos de los consumidores y consumidoras dichas administraciones, igualmente que debemos reconocer las medidas positivas o acertadas, independientemente que dichas medidas las aprueben gobiernos de derecha o de izquierda por utilizar un término popular.

También coherentemente con lo afirmado, tenemos que mantener la clara actitud de no discriminar a las personas que solicitan hacerse socios de nuestra organización, por el hecho de la ideología que tenga o del partido al que vota, igual que no discriminamos a nadie por razón de su sexo o tendencia sexual, edad o creencias religiosas. Y salvo en cuestiones muy relevantes y a través de la aplicación del código ético y estatutos de FACUA, se podría dar de baja a un asociado o asociada que haya incumplido de manera notoria, lo establecido en dichas normas de la organización aprobadas democráticamente.

Considero que es necesario destacar que en estos momentos en los se desarrollan verdaderas campaña mediáticas manipuladoras, para provocar el descrédito de determinadas instituciones del estado o de la sociedad civil y de entidades que luchan a favor de los derechos de los ciudadanos y de la justicia social y sabiendo que esto nos afecta también a nuestra organización, debemos intensificar nuestros esfuerzos por fortalecer nuestra acción consumerista, denunciando con mas intensidad si cabe, los abusos y fraudes que sufrimos como consumidores y defendiendo los servicios públicos, como La sanidad, educación y otros, a la vez que defendamos la libertad y la democracia. Tenemos que redoblar los esfuerzos por invitar a los ciudadanía que se sigan asociando a FACUA, porque unidos tenemos mas fuerza.

Tenemos que evitar el desánimo y asumir que vivimos y vamos a vivir situaciones difíciles para la democracia y la libertad en España y en el mundo, y para enfrentarnos a estas lamentables situaciones, tenemos que reforzar la cohesión interna de todas las personas que que forman parte de las juntas directivas o realizan su actividad profesional o colaboran como voluntarios, en cada una de las organizaciones y en el conjunto de FACUA y reforzar también aun más el funcionamiento democrático de nuestras organizaciones, fomentando con toda decisión la dirección colectiva.

Finalmente debemos reflexionar sobre las dificultades que tendremos en el camino, pero debemos hacerlo desde la enorme satisfacción de que FACUA es una organización de consumidores que ha ido desarrollándose, creciendo y extendiéndose a toda España, sin dejarse comprar o manipular por las empresas, ni nos ha dirigido ningún partido político y que nuestra base real a las que nos debemos son nuestros asociados de los territorios de toda España, que han apostados en un número de decenas de miles por un proyecto como el nuestro y eso lo hemos conseguido gracias entre otros, a todo el conjunto de los hombre y mujeres que hacen que FACUA funcione todos los días, e insistir una vez mas que la libertad y la democracia y los derechos sociales hay que seguir conquistándolo cada día, en el marco del injusto y depredador sistema de producción y consumo que lamentablemente sigue dominando el mundo.

Paco Sánchez Legrán

Presidente de la Fundación FACUA

 
 

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