Blog de la Fundación FACUA y la Fundación Ciudadana por un Consumo Responsable para la colaboración y el intercambio entre las organizaciones de consumidores de América Latina, el Caribe y Europa

Blog de la Fundación FACUA y la Fundación Ciudadana por un Consumo Responsable para la colaboración y el intercambio entre las organizaciones de consumidores de América Latina, el Caribe y Europa

Publicado el 4 de Mayo de 2026, por Paco Sánchez Legran

El contenido vertido en los artículos y entrevistas publicados en el Blog Consumo y Ciudadanía, son de responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente la postura de las Fundaciones que propician dicho blog

Oficialmente se afirma o se nos hace creer, que la mayoría de los países de mundo tienen un sistema democrático, donde los ciudadanos votan a su presidente y a los miembros del parlamento y el senado con sistemas electorales aceptados como democráticos y además se declara que hay separación de poderes entre el poder ejecutivo (gobierno), poder legislativa (parlamento y senado) y el poder judicial (los jueces) y junto a ello sus constituciones reconocen la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, independientemente de su color de piel, ideas políticas y creencias religiosas.

Sin embargo, los hechos demuestran lo contrario en una buena parte de los países de los distintos continentes, donde la democracia real brilla por su ausencia y las leyes que regulan las elecciones impiden o no permiten que cada voto de cada ciudadano/a valga lo mismo, sea pobre o rico, hombre o mujer, culto o analfabeto, que es la base de la democracia electoral, implementándose modelos que impiden que cada voto tenga el mismo valor, utilizando trampas con la composición de las circunscripciones o distritos  electorales y en la medición de los votos.

Junto a esto nos encontramos con el hecho de que la separación de poderes, no siempre existe y en buena parte de los países, la judicatura se dedica a hacer política a favor del gobierno o para derrocar al gobierno, existiendo una práctica que sufren los ciudadanos, pocos o nulos niveles de imparcialidad, manteniendo buena parte de los jueces y juezas criterios partidistas o machistas, también con tendencias a la xenofobia o racismo, que conlleva que a la hora de condenar a un ciudadano, la sentencia no se ajusta a los criterios democráticos de la imparcialidad y al cumplimiento estricto de las leyes de cada país.

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