Blog de la Fundación FACUA y la Fundación Ciudadana por un Consumo Responsable para la colaboración y el intercambio entre las organizaciones de consumidores de América Latina, el Caribe y Europa

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Publicado el 28 de mayo de 2021, por José Luis Laquidara

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En una publicación realizada en México en 2007 sobre la ineficacia de las normas  jurídicas en la teoría pura del derecho, Raúl Calvo Soler señalaba que la eficacia de  una norma, según Kelsen, se concreta en una doble y disyunta condición: una norma  es eficaz si, y sólo si, dadas las condiciones de aplicación de la misma, o bien es  acatada por los sujetos sometidos al orden jurídico o bien los órganos jurídicos  aplican la sanción que es parte de dicha norma. 

Agregaba que la eficacia se define por la conexión disyuntiva entre dos condiciones,  la negación de la eficacia equivale lógicamente a la conjunción de sus elementos  negados, esto es, una norma es ineficaz si, y sólo si, dadas las condiciones de  aplicación de la misma esta no es acatada y tampoco es aplicada la sanción prescrita. Existen numerosos sitios disponibles en los cuales se define la “desuetudo”. Uno de  ellos explica que esta situación se configura cuando la costumbre o el uso social  prescinden totalmente de una ley y actúan como si ella no existiera. Ello se debe,  como es obvio, al divorcio existente entre la norma y el medio social para el que ha  sido establecido. La desuetudo es la manifestación más importante, en el contexto  de la Teoría Pura del Derecho, de la relación entre la validez, como forma de  existencia de las normas, y la eficacia, como forma de mantenimiento de la  existencia. 

Desde los comienzos del tratamiento de las multifacéticas relaciones de consumo y  posteriormente del derecho del consumo como disciplina jurídica en expansión en todos los ámbitos involucrados, -desde los mercados a la academia, atravesados por  los poderes públicos y la actividad cotidiana de los actores principales-, hemos  observado sucesivos y paulatinos cambios, primero en los comportamientos y luego  en las legislaciones aplicables, en una suerte de “causa-efecto” repetida e inevitable,  ya que las respuestas de estas últimas siempre han ido un paso atrás de los hechos  registrados por la realidad planteada por los escenarios de intercambio de bienes y  servicios para el consumo. 

La cita de la “desuetudo” puede aparecer como algo límite, brutal o terminal,  producto de rebeliones sectoriales y causantes de cierto caos social, pero sin llegar a  ese punto, podría afirmarse sin duda, que existen numerosos ejemplos visualizados  en el continente americano, por referirnos a una región comparable y conocida  mayoritariamente, que serían claras demostraciones de esas malas prácticas que  generan perjuicios de magnitudes diversas al universo de los consumidores. 

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