Blog de la Fundación FACUA y la Fundación Ciudadana por un Consumo Responsable para la colaboración y el intercambio entre las organizaciones de consumidores de América Latina, el Caribe y Europa

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Educación, servicios financieros, y sobreendeudamiento

Publicado el 2 de agosto, 2019 por Pablo Rodríguez Arias

La cruda realidad de la que aún no podemos escapar

Durante 17 años de trabajo la educación al consumidor y el panorama han cambiado considerablemente: vamos avanzando hacia una economía mundial mucho más conectada y globalizada. Este hecho, sin lugar a dudas, impone desafíos en la manera en que las organizaciones de consumidores debemos desplegar nuestras acciones para lograr mayor educación y protección en nuestros países.

Uno de los temas más relevantes que se posiciona en varios países del mundo, y en especial en aquel del que vengo, es el creciente aumento en el acceso al crédito que experimentan las personas y que configura una nueva realidad en la calidad de vida de las personas.

Según datos del Banco Mundial, en el año 2018 el 69% de los adultos del mundo – 3.800 millones de personas – está bancarizada, lo que para este organismo internacional es un signo de que la inclusión financiera está creciendo.

En Chile, mi país, la situación es muy similar al contexto mundial. El 63% de las personas mayores de 15 años está bancarizada, llegando a existir en el país una cantidad de 21 millones de cuentas corrientes y vista, número incluso muy por encima de la población total de Chile.

Lo anterior demuestra la preocupación que debemos tener sobre el creciente desarrollo y avance del Mercado financiero, y cómo poder contribuir a que este Mercado no se transforme en un dolor de cabeza para los consumidores sino en una herramienta que ayude a mejorar la calidad de vida.

¿Cómo podemos lograr esto? La respuesta podría ser bien sencilla, pero a la vez algo ligera: aumentando la educación financiera de los consumidores.

La educación financiera se ha posicionado como la herramienta más idónea a la hora de conversar sobre cómo generar mejores condiciones para que los consumidores accedan de manera segura y responsable a los servicios financieros. La OCDE ha definido a la educación financiera como el proceso por el cual consumidores/inversionistas financieros mejoran su comprensión de los productos financieros, los conceptos y los riesgos, y través de la información, instrucción y asesoramiento objetivo, desarrollan las habilidades y confianza para ser más conscientes de los riesgos y oportunidades financieras, tomar decisiones informadas, saber a dónde ir para obtener ayuda y ejercer cualquier acción eficaz para mejorar su bienestar económico.

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