Blog de la Fundación FACUA y la Fundación Ciudadana por un Consumo Responsable para la colaboración y el intercambio entre las organizaciones de consumidores de América Latina, el Caribe y Europa

Blog de la Fundación FACUA y la Fundación Ciudadana por un Consumo Responsable para la colaboración y el intercambio entre las organizaciones de consumidores de América Latina, el Caribe y Europa

El contenido vertido en los artículos y entrevistas publicados en el Blog Consumo y Ciudadanía, son de responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente la postura de las Fundaciones que propician dicho blog

Introducción: El consumidor entre el malestar y la adaptación

Vivimos en una sociedad donde las injusticias del mercado —desde publicidad engañosa hasta cláusulas abusivas— son frecuentemente presentadas como «desafíos» que el individuo debe superar con fortaleza interior. Se nos exhorta a ser consumidores resilientes: pacientes, adaptables, capaces de navegar un sistema complejo sin cuestionar sus fundamentos. Esta narrativa, sin embargo, oculta una trampa ideológica que Diego Fusaro desentraña en su texto: la resiliencia se ha convertido en la virtud cardinal de un sistema que prioriza la adaptación del sujeto sobre la transformación de las estructuras objetivas.

La resiliencia como ideología: una crítica desde Fusaro

Fusaro argumenta que el concepto de resiliencia, originario de la metalurgia y luego adoptado por la psicología, ha sido secuestrado por el discurso neoliberal para promover una pasividad funcional al sistema. El
Homo resiliens:

  • Se adapta a las condiciones existentes en lugar de intentar cambiarlas.
  • Interioriza las contradicciones sistémicas como problemas personales.
  • Renuncia a la acción colectiva y a la crítica estructural.

«El hombre resiliente es el sujeto ideal. Está contento con lo que hay porque cree que es todo lo que puede haber. No sabe nada grandioso por qué luchar y en qué creer.»

Esta «cosificación del hombre», como señala Fusaro, reduce a las personas a «recursos» o «capital humano», cuya principal virtud es la capacidad de absorber impactos sin romperse, perpetuando así dinámicas de explotación e injusticia.

Seguir leyendo

Artículos y entrevistas recientes

Quisiera ser un pez…

Me sorprende, insomne, la noticia de una pareja que pretendía viajar a unas islas parque natural con un par de aves exóticas (para esas islas).

Leer más »