En un contexto global donde el conocimiento financiero se vuelve cada vez más esencial, Chile y toda América Latina, enfrentan importantes desafíos en esta materia. La educación financiera permite a las personas tomar decisiones informadas sobre ahorro, endeudamiento, inversión y planificación económica. Sin embargo, los estudios muestran que en nuestro país aún existe un bajo nivel de alfabetización financiera, lo que contribuye al sobreendeudamiento y la morosidad.
Diversas investigaciones han arrojado datos preocupantes sobre el nivel de conocimiento financiero en Chile. Un informe de la CMF (Comisión para el Mercado Financiero) de 2023 indica que el conocimiento financiero promedio nacional es inferior al promedio de la OCDE y de Latinoamérica. Otro estudio del Banco Central reveló que una mayoría de personas no realiza presupuestos mensuales ni compara productos financieros antes de contratarlos.
Por su parte, un estudio de la Universidad de Los Andes de 2024 muestra un retroceso en el nivel de conocimientos financieros de la población respecto de 2018. Los entrevistados que declararon saber mucho o bastante bajaron de un 28% a un 25%, mientras que aquellos que indican saber poco o nada aumentaron de un 39% a un 42%
Comparación con países de la OCDE
A nivel internacional, Chile está por debajo del promedio de los países de la OCDE en términos de conocimiento financiero. Por ejemplo, en la prueba PISA 2018, que evaluó a estudiantes de 15 años en comprensión financiera, solo un 38% de los alumnos chilenos alcanzó el nivel mínimo de competencia, mientras que el promedio OCDE fue de 54%. Países como Estonia, Canadá y Finlandia lideraron con más del 70% de sus estudiantes superando dicho nivel. En términos generales, Chile se ubicó por debajo del promedio de los países de la OCDE y de los 20 países participantes en la prueba.
Situación de morosidad en Chile
El diagnóstico anterior es concordante con la situación de morosidad en el país. Según el informe de Deuda Morosa del primer trimestre de 2024 elaborado por la Universidad San Sebastián, cerca de 4 millones de personas en Chile presentan algún tipo de deuda impaga. Las principales causas están relacionadas con el uso excesivo de tarjetas de crédito, créditos de consumo y desconocimiento de las condiciones financieras. Esto refleja la urgencia de fortalecer la educación financiera en todos los niveles de la sociedad.
Una de las causas que explicarían la mayor probabilidad de que una persona llegue al sobreendeudamiento es la asimetría de información entre la institución financiera y el cliente. Existen varios estudios que concluyen que la alfabetización financiera tiene un impacto positivo sobre la probabilidad de evitar el sobreendeudamiento. Estos estudios definen la alfabetización financiera como los conocimientos básicos de finanzas (ahorro, inversión, presupuesto y tasas de interés, por ejemplo) y la comprensión acerca del funcionamiento de distintos instrumentos financieros tales como tarjetas de crédito o cuentas bancarias.
Frente a este panorama, se han desarrollado diversas iniciativas públicas y privadas para mejorar la alfabetización financiera en Chile. Entre ellas se pueden mencionar las plataformas “CMF Educa”, de la Comisión para el Mercado Financiero, «Central en tu Vida» del Banco Central y el “Aula Virtual” del Servicio Nacional del Consumidor, las cuales disponen de cursos y contenidos gratuitos. También es posible encontrar iniciativas desde el mundo gremial y la academia, tales como Mi Barrio Financiero, de la Asociación de Bancos junto a la Universidad de Chile y el programa Maneja tus Tarjetas, de la Asociación del Retail Financiero junto a la Universidad San Sebastián más variadas iniciativas de las organizaciones de consumidores. Y a nivel escolar, el Ministerio de Educación incorporó, desde 2022, módulos de educación financiera en el currículum de los liceos técnico-profesionales.
Se pueden encontrar muchas otras iniciativas similares a las anteriores, cada una con su propuesta metodológica y contenidos, lo que conlleva a que exista redundancia en los contenidos y duplicación de recursos utilizados, sin una política pública que promueva el desarrollo orgánico de este tipo de enseñanza.
Iniciativas internacionales destacadas
En países de la OCDE, diversas iniciativas están mostrando buenos resultados. Por ejemplo:
– Australia: el programa «MoneySmart» del gobierno australiano ofrece recursos interactivos para todas las edades, incluyendo juegos, simuladores y guías.
– Canadá: la Agencia de Consumidores Financieros impulsa el Plan Nacional de Alfabetización Financiera con campañas permanentes y recursos gratuitos.
-Finlandia: el programa Ciudad de Empresas, gestionado por Junior Achievement Finland, ofrece a estudiantes de 12 a 16 años una experiencia práctica en una ciudad simulada donde asumen roles laborales, reciben salarios y toman decisiones financieras reales.
– Reino Unido: el programa «Young Money» incorpora contenidos financieros desde la educación básica y capacita a docentes en todo el país.
Estas experiencias demuestran que una política pública sostenida, junto con la colaboración entre el Estado, sector privado y academia, puede generar un impacto significativo.
En la era digital, las redes sociales se han convertido en un canal poderoso para la difusión de información financiera. Plataformas como Instagram, Twitter, YouTube y TikTok ofrecen contenido en formatos accesibles y atractivos, permitiendo que las personas, especialmente los jóvenes, se eduquen de manera dinámica. A través de publicaciones, videos cortos y podcasts, se pueden abordar temas como ahorro, inversión, manejo de deudas y planificación financiera, de manera comprensible y visual. Además, los influenciadores financieros han ganado popularidad, contribuyendo a acercar el conocimiento sobre finanzas a una audiencia más amplia.
Además, las herramientas lúdicas, como juegos interactivos y aplicaciones móviles, están demostrando ser eficaces en la enseñanza de conceptos financieros. Juegos como simuladores de inversión, aplicaciones para crear presupuestos o plataformas de educación financiera gamificadas, permiten a los usuarios aprender a través de la práctica y la experimentación. Estas herramientas no solo hacen que el aprendizaje sea más entretenido, sino que también ayudan a interiorizar conceptos complejos de manera gradual y divertida. La gamificación, en particular, ha probado ser una estrategia efectiva para mantener el interés y la motivación de los usuarios, sobre todo entre los más jóvenes
Experiencia personal
Me tocó presentar en varias ocasiones el informe de morosidad de la USS y al ser consultado por las acciones que proponía la universidad en materia de educación financiera, mi única respuesta era, NADA. Esta paradójica situación me motivo a poner en marcha un torneo de finanzas personales, que ya ha tenido dos versiones, con alumnos de la universidad, con un éxito evidente.
Posteriormente, en conjunto con la Asociación del Retail Financiero, desarrollamos un programa dirigido a trabajadores de esta industria. Este programa comprendía un examen de entrada y uno de salida al final del curso, donde los contenidos eran principalmente conocer el funcionamiento de medios de pago e instrumentos de crédito, ahorro e inversión. Los resultados son bastante categóricos. Al inicio la tasa de aciertos alcanzaba un 48% en promedio, mientras que en el test de salida la tasa de logró llegaba a un 83%. Muchos de los participantes declaraban no conocer el funcionamiento del crédito, lo que los habría llevado a tomar malas decisiones. Luego, puse en marcha una cuenta de Instagram para difundir contenido acerca del tema, llegando en los primeros 5 meses de operación a un total cercano a 1500 seguidores. En este contexto me ha tocado asesorar a personas a ordenar sus finanzas a través de la confección de sencillos presupuestos y optimizar el uso de sus instrumentos financieros En resumen, tanto la investigación como la experiencia personal me han mostrado que una adecuada educación financiera es crucial para disminuir el sobreendeudamiento, disminuir la morosidad con las instituciones financieras y disminuir situaciones de estrés que generan trastornos en la familia y en el trabajo. Es sencillo argumentar que personas financieramente ordenadas tienen un mejor desempeño en su trabajo y mejoras en bienestar para su familia. Para las empresas, la educación financiera representa una oportunidad de producir un impacto positivo en trabajadores y clientes, aportando directamente a las políticas de sostenibilidad.} Por otro lado, he observado que iniciativas aisladas y carentes de un grupo objetivo definido tienen menores resultados que aquellos programas patrocinados por gremios y empresas. Lo anterior principalmente por la posibilidad de convocar a grandes grupos de trabajadores de forma directa. En mi opinión, junto con los colegios y universidades, la capacitación de trabajadores a través de las mismas empresas es una vía rápida y eficiente de mejorar la educación financiera. Las redes sociales también ayudan a difundir de forma masiva, pero no orgánica, conceptos y herramientas de finanzas básicas. Finalmente, las experiencias internacionales también muestran que con voluntad política, innovación pedagógica y alianzas estratégicas, es posible mejorar los niveles de alfabetización financiera y contribuir a una sociedad más equitativa y resiliente.
Esteban Carrasco
Economista, consultor, docente y creador de contenido en educación financiera a través de @manejatubilletera. Director del programa de educación financiera del Retail Financiero y DuocUC. Ex Director de la Escuela de Negocios de la Universidad San Sebastián y ex Subsecretario de Economía.