Estos días se celebra Fitur en Madrid y Ecuador es el país invitado. Hasta ahí todo bien. Una vez comienzan a desarrollar la noticia en TV se suceden una serie de afirmaciones por parte de la periodista que son recurrentes en este tipo de información: que si el record de visitantes, que si el incremento del gasto, que si el peso del turismo en el PIB. De ahí la imagen pasa al Ministro de Turismo de Ecuador que nos ofrece el país, su gastronomía, su cultura para la que la consumamos, ¡¡¡ Cuánto más y cuántos más mejor!

Todos estos árboles no deberán hacernos perder el objetivo de ver el bosque y es que las redes sociales y la generalización del transporte low cost han hecho explotar una revolución, no industrial, sino la revolución del ocio en la que, por un lado, están los que tienen la “experiencia del viaje” (ahora todo es una experiencia, comprar un coche es una experiencia, ver una serie es una experiencia, lo difícil es saber qué no es una experiencia, pero hasta esto sería una experiencia, en fin…) y, por otro lado, están los residentes en los lugares asediados por selfies, stories y demás e-mercenarios recolectores de likes. Los residentes pasamos a ser figurantes voluntarios y parte de la experiencia, se nos evalúa como lugareño, como destino de ocio…. si tu país no está en la lista de los destinos de moda, deberás querer que lo esté aunque a ti, como residente ajeno al mundo de la restauración/hostelería/o propietario que explota alojamiento turístico, te importe más bien poco pero te acabe importando cuando la molesta por persistente marabunta de cuentistas digitales te eche del bar al que has estado yendo desde que tienes recuerdos, o no puedas alquilar un lugar para vivir en donde venías residiendo desde siempre por imposible económicamente o por no existir oferta para los empadronados.

Y a toda esta orquesta bien engrasada por el poderoso caballero se suman continuos y persistentes bombardeos por TV, móvil, ordenador y tablet sobre los rincones mágicos, ocultos, secretos (que dejan de serlo), lo que no te puedes perder , las islas, los islotes, las penínsulas, los istmos de ensueño, convertidos todos estos espacios en una gran pantalla, examinamos todos y cada uno de los detalles, los habitantes del lugar que vamos a visitar, su humor, su comida, sus pensamientos, cambiamos sus costumbres y creamos otras nuevas que tengan el beneplácito de los visitantes.

Y lo que es peor, lo reportamos en redes sociales lo cual crea un efecto absolutamente multiplicador en este e-mundo abierto los 365 días del año, 24/7 en jornada continua para poder comprar, vender, alquilar, un todo incluido para el que viene y en muchos casos un nada incluido para el que vive en dicho lugar por no tener un bien para airbenebinizar, vender o alquilar.

En este estado de cosas a lo mejor podemos plantearnos seriamente en España y Latinoamérica que no todo vale en turismo. Es fácil decirlo, pero España tiene mucha experiencia en destrozar el litoral, lo que está cerca del litoral, lo que está lejos del litorial y además atraer mucho turismo low cost. Ahora andamos intentando cambiar el pie y estamos, experiencia por medio, intentando repensar el modelo. Latinoamérica tiene la oportunidad de no cometer los mismos errores que se han cometido aquí a lo largo de muchos años. Se requiere, al fin y al cabo, una profunda reflexión sobre cuál es el modelo de turismo sostenible partiendo de una afirmación rotunda: El MODELO ACTUAL NO VA A SER EL MODELO FUTURO, es inviable e insostenible, debemos pararnos y pensar lejos de los discursos triunfalistas de los interesados en que la máquina de hacer records de visitantes, de gastos etc… no pare, en que es necesario recuperar nuestra soberanía personal, como individuos y como sociedad e instar a que las instituciones no fomenten ese estado de verbena perpetuo, debe haber una vida más allá del ocio tanto para los visitantes como para los que residen, para todos.


Víctor Muñoz Meilán

Presidente FACUA Galicia.